Anúncios
La película polarizada se veía muy bien al salir del taller, y el instalador aseguró que “todo el mundo la trae así”. Dos semanas después llegó la primera boleta de infracción, y unos meses más tarde el auto no pasó la verificación, pero por otra razón: el escape deportivo que el dueño anterior había instalado ya no tenía convertidor catalítico. Dos modificaciones distintas, dos reglas distintas y un gasto que no estaba en los planes.
Modificar la apariencia o el sonido de un auto no está prohibido en sí mismo, pero varias de las modificaciones más comunes chocan con los reglamentos de tránsito o con las normas ambientales. El problema es que esas reglas no son iguales en todo el país: cada estado, y a veces cada municipio, define qué está permitido y qué se sanciona. Lo que te puede costar una infracción depende del tipo de modificación y del lugar donde circulas.
Si polarizaste los vidrios
El polarizado es la modificación más extendida y la que más dudas genera. La mayoría de los reglamentos de tránsito estatales o municipales regulan el grado de oscurecimiento permitido, sobre todo en el parabrisas y en las ventanas delanteras. El argumento es de seguridad: el conductor debe tener buena visibilidad, y los agentes deben poder ver el interior del auto.
Las reglas cambian mucho de una entidad a otra. En algunas, el polarizado está permitido con ciertos límites de oscuridad; en otras, solo se permite en las ventanas traseras; y en algunas más está prohibido en el parabrisas, salvo una franja en la parte superior. También hay entidades donde se exige un permiso especial para polarizados oscuros, por ejemplo por razones médicas.
Antes de polarizar, consulta el reglamento de tránsito vigente en tu estado o municipio. No te fíes de lo que diga el instalador, porque su interés es venderte el servicio. Si te dice que cierto tono es legal, pide que te indique en qué norma se basa.
Anúncios
Si ya tienes los vidrios polarizados y descubres que exceden lo permitido, la solución es retirar la película o cambiarla por una más clara. Es un gasto menor comparado con acumular infracciones.
Ten en cuenta también que manejar de noche con vidrios muy oscuros reduce tu visibilidad, especialmente en calles mal iluminadas. Más allá de la multa, es un riesgo real.
Si cambiaste los faros o agregaste luces
Las modificaciones en la iluminación son otra fuente frecuente de infracciones. Los faros de alta intensidad mal instalados, las luces de colores y los focos adicionales pueden deslumbrar a otros conductores y confundir a quienes te ven en el camino.
Muchos reglamentos de tránsito establecen que las luces delanteras deben ser blancas o amarillas, y las traseras rojas, con direccionales en ámbar. Las luces azules, rojas o estroboscópicas en la parte delantera suelen estar reservadas para vehículos de emergencia y seguridad, y su uso en autos particulares se sanciona con severidad en muchas entidades.
Instalar focos de mayor intensidad en faros que no fueron diseñados para ellos es un problema común. El haz de luz se dispersa y deslumbra a los autos que vienen de frente, aunque al conductor le parezca que ve mejor. Si quieres mejorar la iluminación, elige una opción compatible con tu faro original y revisa la alineación.
Anúncios
Las luces decorativas bajo la carrocería o en el interior visible desde fuera también pueden ser motivo de infracción, según el reglamento de tu entidad. Lo mismo ocurre con faros polarizados u oscurecidos.
Un detalle que muchos pasan por alto son las calaveras ahumadas. Oscurecer las luces traseras con películas o pintura puede verse atractivo, pero reduce la visibilidad de las luces de freno, sobre todo de día. En un alcance, el conductor de atrás puede argumentar que no vio a tiempo que frenabas, y además del riesgo de choque, la modificación puede considerarse una infracción por sí misma.
Si modificaste el escape
El escape tiene dos tipos de reglas: las de ruido y las de emisiones. Un escape deportivo o un silenciador modificado puede aumentar el ruido por encima de lo permitido por las normas ambientales o los reglamentos locales. Algunas ciudades sancionan los escapes ruidosos con multas y retienen el vehículo.
El problema más serio es el de las emisiones. Algunos escapes modificados eliminan o reemplazan el convertidor catalítico, que es la pieza que reduce los gases contaminantes. Sin ese componente, el auto emite muchos más contaminantes, y en las entidades donde la verificación es obligatoria, es muy probable que no la pase.
Reponer un convertidor catalítico es un gasto considerable. Si estás pensando en modificar el escape, asegúrate de que el nuevo sistema conserve el catalizador y cumpla con lo que exige tu estado. Si compraste un auto con el escape modificado, revisa que el catalizador esté presente y funcionando.
También hay escapes que se modifican para producir ruidos explosivos al desacelerar. Además de ser molestos, en muchas ciudades son motivo de infracción, y su instalación puede afectar el funcionamiento del motor.
Revisa también el estado del escape original con el paso del tiempo. Un silenciador roto por óxido o un tubo perforado producen el mismo ruido excesivo que un escape modificado a propósito, y el agente no distingue entre una cosa y otra. Repararlo a tiempo es más barato que pagar la multa y, de paso, evita que los gases se filtren hacia la cabina.
Si tu estado exige verificación vehicular
La verificación vehicular no es nacional: solo la exigen algunas entidades, con calendarios y criterios propios. Si vives en una entidad donde es obligatoria, las modificaciones que afectan las emisiones son las que más problemas te pueden traer.
Además del escape, otras modificaciones pueden hacer que un auto no pase la verificación: reprogramaciones del motor para ganar potencia, cambios en la admisión de aire o la eliminación de sensores. Cualquier cambio que altere la combustión puede reflejarse en los resultados de la prueba.
En algunas entidades, la verificación también puede incluir revisiones visuales de componentes del sistema de emisiones. Si falta una pieza, la verificación puede rechazarse aunque las emisiones medidas estén dentro del rango.
No pasar la verificación puede traducirse en multas, restricciones para circular ciertos días o problemas para hacer otros trámites, según la entidad. Si no sabes qué exige tu estado, consulta la página de la secretaría de medio ambiente local.
Si tu auto no pasó por una modificación, lo práctico es pedir en el centro de verificación el detalle del rechazo, corregir exactamente eso y volver dentro del plazo que te den. Muchas entidades permiten una segunda prueba en condiciones especiales, pero el tiempo corre, y dejarla para después puede generar recargos o sanciones adicionales por verificación extemporánea.
Si compraste un usado que ya venía modificado
Muchas personas heredan modificaciones del dueño anterior sin saberlo o sin darles importancia al momento de la compra. Pero una vez que el auto es tuyo, las infracciones y los rechazos de verificación también son tuyos.
Antes de comprar un usado, revisa si tiene polarizado, faros modificados, escape distinto al original o luces adicionales. Pregunta al vendedor qué cambios se le hicieron y si tiene las piezas originales. Si las tiene, pide que te las entregue, porque reponerlas después puede ser caro.
Si el auto ya tiene modificaciones que no cumplen con las reglas de tu entidad, considera ese costo en la negociación del precio. Retirar un polarizado es barato, pero reponer un convertidor catalítico o restaurar un escape original no lo es.
Revisa también si las modificaciones afectan el seguro. Algunas pólizas excluyen o limitan la cobertura cuando el auto tiene cambios no declarados.
Antes de cerrar la compra, revisa con el número de placa si el auto arrastra infracciones pendientes en el estado que emitió esas placas. Las multas por polarizado o escape que acumuló el dueño anterior suelen quedar ligadas a las placas, y en muchos estados no podrás hacer el cambio de propietario sin pagarlas primero.
Si cambiaste la presentación de las placas
Una modificación que parece inofensiva y genera muchas infracciones es la que afecta a las placas. Los portaplacas con marcos anchos, las micas oscuras o reflejantes sobre la placa, los tornillos con adornos que tapan caracteres y las placas reubicadas en lugares poco visibles son motivo de sanción en buena parte de las entidades.
La razón es sencilla: las placas deben poder leerse con claridad, tanto por los agentes como por las cámaras de vigilancia y de fotomultas. Cualquier elemento que dificulte esa lectura puede interpretarse como un intento de evadir la identificación del vehículo, y algunas entidades lo sancionan con severidad.
Si usas portaplacas, elige uno que no cubra ningún carácter, el nombre del estado ni el engomado. Retira cualquier mica o película, y si la placa está dañada o despintada, tramita su reposición en lugar de improvisar. Lo mismo aplica a la calcomanía de circulación que algunas entidades piden pegar en el cristal.
Si te detiene un agente por una modificación
Si un agente de tránsito te detiene por una modificación, mantén la calma y escucha el motivo. Tienes derecho a saber exactamente qué disposición del reglamento estás infringiendo. Si no te lo dicen, pídelo con respeto.
La sanción debe quedar registrada en una boleta de infracción, que pagas en las oficinas o canales oficiales. No aceptes arreglos en efectivo con el agente: además de ser ilegal, te deja sin comprobante y sin forma de defenderte si la infracción fue indebida.
Si crees que la infracción no procede, por ejemplo porque tu polarizado está dentro de lo permitido, guarda la boleta y presenta una inconformidad ante la autoridad correspondiente. Lleva pruebas, como el comprobante de instalación con las especificaciones del producto.
En algunas ciudades, las infracciones por modificaciones pueden detectarse también mediante cámaras, y la multa llega a tu domicilio o aparece como adeudo en el registro del auto.
Antes de modificar, consulta el reglamento de tu entidad
La mejor forma de evitar infracciones es revisar las reglas antes de hacer cualquier cambio. Estos son los puntos que conviene consultar:
- Polarizado: grado de oscurecimiento permitido en cada vidrio y si se requiere permiso.
- Iluminación: colores permitidos, intensidad y luces adicionales.
- Escape: límites de ruido y obligación de conservar el convertidor catalítico.
- Verificación: si tu estado la exige y qué componentes revisa.
- Seguro: si debes declarar las modificaciones a tu aseguradora.
Si viajas a otros estados con frecuencia, recuerda que las reglas del lugar donde circulas son las que aplican. Una modificación permitida en tu entidad puede ser motivo de infracción en otra. Y si tienes dudas, opta por la versión más conservadora: es más barato no modificar que deshacer una modificación.
